He incendiado los polos de rabia
y, al momento,
se me han congelado las manos.
Todas las noches
me ahogo en un nudo de garganta.
Me hago pequeñita
tan pequeña
que mentiría si dijera que puedes verme.
Me corto los nervios
porque no puedo soportar esta ida y venida
de gente
que me deja desnuda
y se lleva todo su calor y lo poco que quedaba del mío.
Las lágrimas se me anudan
y deciden quedarse a vivir
en la cornisa de mis ojos
a punto –– pero no ––
de caerse.
Yo también
estoy a punto de caerme.
Desplomo mis razones
por las barras de los bares.
Me desplomo en los callejones
de Madrid –– porque otras ciudades
duelen demasiado ––
y suplico que me ahoguen en alcohol,
una vez más,
antes de que llegue la noche
con sus nudos de garganta.
sábado, 14 de noviembre de 2020
NUDO DE GARGANTA
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